El Tunio y El Palo



Pilón de La Zahibe, Pilas del Tunio y El Palo desde el cortíjo de Líbar
Entorno: sector oriental Parque natural Sierra de Grazalema (Málaga occidental).
Pueblo de referencia: Montejaque, acceso al camino de Los Llanos de Líbar.
Punto de encuentro recomendado: Explanada de cemento al inicio de la pista del camino de Los Llanos de Líbar, justo al final de la calle del Tajo. (Imagen de abajo, al fondo el Hacho de Montejaque).
Cómo llegar al punto de encuentro: Al llegar a Montejaque, preguntar por el camino de Los Llanos, en el extremo oeste del pueblo. Tal y como nos adentramos en su casco urbano, tendemos a ir hacia la derecha. ¡Ojo a los coches grandes!, cuidado no tomar alguna calleja errónea, donde es muy difícil maniobrar, algunas callejuelas son auténticos embudos.
Distancia aprox. +/- 14 km
Desnivel aprox. ascendido: 700 m (descendidos, prácticamente igual).
Tiempo aprox. Unas 7 horas (contando con paradas)
Nivel dificultad: Medio en lo que se refiere a las ascensiones a Las Pilas del Tunio y El Palo. Sólo hay que destacar la abundancia de terreno con bastante canchal entre el Tunio y El Palo y posterior descenso hasta el puerto del Castor.
Tipo suelo: 15% pista, 25% sendero y 60% difuminadas veredas entre abundante canchal o directamente sobre las rocas.
Tipo de recorrido: circular en el sentido de las agujas del reloj.
Mapa: Parque natural de Grazalema (Junta de Andalucía)
26 Participantes:desde Cabra (Córdoba) Rafael “El Halcón de Cabra”. De Sevilla vinieron: Ana y Gabriel “Taxi driver”, junto con Rafa Sancho “La marmota de Catmandú”. Desde Rota (Cádiz): Reinaldo y Manuela. Desde Ronda vinieron: Fernando III El Santo, Javi, Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda” y Jenny “desde Quito con Amor”. Desde distintos puntos de la Costa: el pàdre Carras, Pepe Guerreo “el Maestro Geobotánico”, un compañero espeólogo de Marbella con su mujer y un servidor Juan Ignacio Amador. Y por parte de ARACA “Asociación Rondeña Caminos Andaluces” un grupo de once compañeros capitaneados por Vicente Astete, que fue un anfitrión de lujo, junto con Fernando y Rafamar.
Fecha de realización: sábado 12 de octubre 2012, la temperatura a penas superó los 20ºC alternandose nubes y claros con una agradable brisa de poniente, haciendo muy agradable toda la caminata.
Bibliografía:
Apuntes de campo del profesor Andrés Rodríguez
El premio Nobel de Senderismo, el Doctor Manuel Limón:
Y los magníficos cronistas de Pavos Trotones de Arcos de la Frontera:
A tener en cuenta:
1º) Toda la sierra de Líbar y alrededores se caracteriza por su naturaleza caliza con lapiaces en ocasiones muy agrestes e incluso afilados, por lo que se recomienda botas de trecking. La ruta es relativamente fácil pero la parte alta de la sierra es muy accidentada, por lo que debe ser descartada en un día de lluvia.
2º) Debido a las fuertes lluvias de 2012 y la falta de dinero destinado al mantenimiento de caminos, el estado actual del camino de Los Llanos está en muy malas condiciones, previsiblemente a peor si no lo arreglan pronto, con unas cárcavas y unos hoyos  sólo aptos para 4x4 o para el irreductible micra del Padre Carras. Quien se atreva a aventurarse con un turismo normal por el camino de Los Llanos, puede dejarse lo bajos del coche antes del primer kilómetro.
1ª parte, la aproximación en coche al inicio de ruta, un CAMEL TROPIC por el camino de Los Llanos: Desde el inicio de pista a las afueras de Montejaque, hasta el inicio de ruta hay unos 8 km, sólo apto para 4x4, casualmente la mayoría de los compañeros que habían venido ese día llevaban 4x4, por lo que quienes traíamos turismos normales, nos pudimos acoplar en sus coches.
Adentrase por el camino de Los Llanos ya es un espectáculo visual desde el primer momento, con la imponente silueta del hacho (ó “M” de Montejaque) y a continuación el Cachuelo a nuestra derecha. Desde el minuto uno estamos disfrutando de un grandioso espectáculo geológico donde las formaciones calizas son las grandes protagonistas. A lo largo de nuestro recorrido podremos ir identificando: dolinas, torcales, uvalas, simas, valles ciegos. A lo que debemos añadir un alto valor faunístico, botánico y paisajístico.
Entre estas montañas, a caballo entre la vecina provincia de Cádiz y Málaga, por cuya vertiente este discurre en paralelo el rio Guadiaro, existen una serie de valles alargados situados a unos 1.000 metros de altitud, conocidos como los "LLanos de Libar", en ellos, podemos comprobar cómo la actividad ganadera se complementa con el aprovechamiento de la típica dehesa mediterránea, que en tiempos no muy lejanos ha llevado a esquilmar gran parte de los bosques de encinas que existían en las hoy muy peladas cumbres de la sierra.
Los primeros 4 km discurren en suave ascensión entre campos de cultivo olivares y fincas ganaderas donde predomina el ganado vacuno donde nos llamó la atención el gran número de terneritos y vacas preñadas. Anuestra izquierda, este, va quedando la Sierra de Juan Diego que alberga magníficos torcales en la cumbre del cerro Ventana. Mientras que a la derecha, oeste, empieza a aparecer la afilada sierra del Mojón Alto. Una vez superado el primer puerto se extienden ante nosotros dos poljes, el de los "Llanos del Pozuelo" y el de los "Llanos del Baldio". Los Poljes son valles situados entre montañas calizas, rellenados de material procedente de la erosión de estas rocas y en los que la mayoría de las veces los arroyos no tienen una salida y son absorbidos por sumideros y grandes simas. El primer llano grande que atravesamos es el "El Pozuelo", cerca del cortijo, a la derecha existen dos profundas simas: Pozuelo 1 y Pozuelo 2. A partir de aquí comenzamos a encontrarnos con un rosario de corredores que estaban participando en una maratón de Montaña.
Después de dejar atrás Los Llanos del Pozuelo, nos adentramos en suave ascenso en una zona cubierta de grandes encinas y quejigos de troncas huecas, en este tramo podemos distinguir en medio de un pequeño claro a unos 20 m a la derecha del camino un pilón conocido como la Fuente Cufría y justo donde acaba este tramo de encinar se abre ante nosotros la imponente extensión de los "Llanos de Libar", dejando nuestros coches aparcados a la derecha de la pista, a muy poca distancia del cortijo del mismo nombre. Poco antes de dar la charla de introducción de ruta, todavía junto a los coches nos encontrábamos con Herminia “La Centella de O Cebreiro”, en plena maratón, que a la postre conseguiría la 2ª posición en su categoría.
Una breve introducción sobre la zona: El Palo con sus 1.400 msnm es el techo del macizo de Líbar, que se asienta sobre el perímetro oriental del parque natural de la sierra de Grazalema. El Macizo de Líbar está compuesto de norte a sur por las sierras de Juan Diego (cerro Ventana y las Cruces Blancas de Benaoján) , del Palo, Blanquilla y de Los Pinos, al este discurre en paralelo el valle del Guadiaro y al oeste los Llanos de Líbar, al otro lado de Los Llanos tenemos las sierras de Montalate, Mojón Alto y el cerro Salamadre que en algunos mapas viene como “Hoyo del Quejigo”, todas ellas son sierras de naturaleza caliza y albergan canchales muy agrestes y afilados, muy agrios de transitar que en algunas zonas son grandes cuchillos entre los cuales se encuentran profundas grietas. Otra de las características del macizo de Líbar es la ausencia de arboleda en la zona alta de sus sierras, en contraste con la abundancia de encinas y quejigos, que tanto abunda en la zona de los Llanos.
2ª parte, Descripción de la ruta:
Desde las proximidades del cortijo de Líbar donde dejamos los coches, comenzamos iniciamos la marcha por el camino en dirección norte, es decir, en sentido contrario al que habíamos llegado con los coches y también en sentido contrario al de la marcha que llevaban los corredores y marchadores de la maratón cueva del Gato;
con quienes nos íbamos cruzando hasta poco antes de completar el primer kilómetro para conocer el enclave de la Fuente Cufría. 
Volviendo de nuevo a la pista, para regresar sobre nuestros pasos unos 300 m, para tomar el desvío nuestra izquierda (E), marcado por un discreto hito de piedras, adentrándonos en el sendero de La Perra. A 200 m del inicio el sendero pasa junto a un pilar conocido como Fuente Saucillo,  
donde no falta la típica higuera, que solemos encontrarnos en todos los manantiales. Desde el inicio de este bonito sendero vamos caminando a la sombra de encinas y fantasmagóricos quejigos centenarios, se trata de la Dehesa Boyar de Benaoján. 
Conforme vamos ganando altura, podemos contemplar a nuestra izquierda (N): Los Llanos del Pozuelo por los que pasamos con nuestros vehículos para llegar al inicio de ruta. Del otro lado de los llanos, la sierra de Montalate. La vereda nos lleva hasta una angarilla, situada en un puerto conocido erróneamente como de la Cufría.  Dejamos cerrada la cancela desde donde en teoría habríamos comenzado a girar hacia nuestra derecha, dirección SUR, sin embargo, a sugerencia de Reinaldo, primero giramos a la izquierda, orientando nuestros pasos hacia el cerro conocido como La Zahibe, que es la siguiente elevación en el cordal de cumbres hacia el norte. 
El sendero se identifica fácilmente por lo alto de la loma, se trata de una suave pendiente donde el pedregal se mezcla con pequeños praditos que hacen mas fácil la progresión, primero pasamos junto a un muerete de piedra, tras el cual ya comenzamos a ver el peñón de La Zahibe hacia el que nos vamos dirigiendo, mientras que a nuestra espalda podemos distingiuir perfectamente los tres peñoncitos que coronan el alto del Tunio, hacia el cual subiremos después. Unos metros mas allá del mencionado murete de piedra, nos llamará la atención a la derecha del sendero una roca conocida como “La Rosa”. 
Atrás vamos dejando la silueta de los tres peñones que coronan el alto del Tunio.
Justo antes de llegar al alto de La Zahibe al que no es necesario subir, llegamos a un pradito, donde conviene detenerse para dirigir nuestra mirada hacia el caos de rocas que hay a nuestra derecha, en cuyo interior se encuentra el escondido pilón de La Zahibe, donde según Carlos Guerrero, también conocido como “Cepunto”, hay que ser bautizado para considerarse un ser “Pilotúnico”, sin embargo acceder a él de forma directa puede resultar un tanto dificultoso. Por lo que lo mas fácil es dirigir nuestros pasos hacia el collado que hay entre el cerro de La Zahibe, cuya cumbre queda a nuestra izquierda y este caos de rocas que dejaremos momentáneamente a nuestra derecha. En el mencionado collado, nos encontraremos con otra roca curiosa, conocida como la Pinza del Cangrejo;
que dejaremos a nuestra derecha y a partir de aquí seguiremos un ténue sendero que pivota alrededor del mencionado caos de roca, que iremos rodeando, quedando éste a nuestra izquierda;
hasta que justo cuando estamos a punto de rodearlo, nos encontramos con un inverosímil nacimiento, camuflado en una especie de hornacina de piedra, conocido localmente como Pilón de la Zahibe, un inverosímil nacimiento en medio caos de rocas que nos rodea por todas partes.
Típica calavera de cabra, que nos encontramos junto al pilón.
Finalizada la sesión de fotos y la primera parada de avituallamiento regresamos sobre nuestros pasos hasta la mencionada angarilla que dejaríamos definitivamente a la derecha, al igual que el murete de piedra que parte de allí mismo, con la vista puesta en los tres peñones que coronan el Tunio;caminando de forma casi intuitiva por una tenue senda de cabras. No obstante, en caso de duda entre pico y pico resulta relativamente cómodo caminar por encima de las lomas. Mientras tanto a nuestra derecha (OESTE), llevamos en todo momento la compañía de la sierra del Mojón Alto, que en aquellos momentos empezaban a crestear Ana, Manuel Limón y un par de amigos de Cádiz en sentido sur-norte, al contrario que nosotros.
Estas lomas con escaso manto de vegetación arbórea, presentan una superficie muy acanchalada donde lo único que crece son pastizales, al fondo cada vez mas cerca tenemos dos pequeños peñones que forman parte de la cumbre del Tunio: el de la izquierda posee una plataforma que da vistas al valle del Guadiaro, donde al otro lado, E, destaca la cumbre del Conioy una bella estampa de Ronda al NE, que mas tarde veríamos. 
No obstante, nosotros dirigimos nuestros pasos hacia el peñón mas picudo (1.300 m, punto mas alto del Tunio), que es el de la derecha y precisamente por la derecha lo rodeamos para ahorrarnos saltar la valla y dar directamente con una angarilla, que tenía perfectamente localizada Vicente Astete, magnífico conocedor de la zona. 
En las proximidades de este picudo peñón que rodeamos por la derecha, el entorno nos recuerda al Torcal de Antequera, entre dolinas, estratos superpuestos y curiosas formaciones imitativas, como la famosa cara del Tunio, que se encuentra unos 50 m ladera abajo, a modo de mascarón de proa de una plataforma rocosa, sobre la cual subieron varios compañeros y que se encuentra a unos 50 m al suroeste del picudo peñón que marca el punto mas alto del Tunio. 
Ni que decir tiene que aquí nos hicimos la mas emblemática foto de grupo de la jornada, sesión de fotos individual y una segunda parada de avituallamiento, donde Rafa Sancho “la marmota de Katmandú” no desaprovechó para echar su ya clásica cabezadita sobre una roca a modo de improvisada cama. 
A pocos metros de una de las pilas que han sido excavadas por la mano del hombre para recoger bloques de hielo al quedarse el agua congelada tras la amanezida en las frías noches de invierno,  que posteriormente guardaban en los neveros que podemos encontrar en algunas zonas de umbría o en los puertos existentes entre cumbre y cumbre. 
Al descender del Tunio, camino del Palo, pasamos por Los Llanos del Nevero, donde nos encontramos con los restos del famoso nevero a la izquierda y a la derecha lo que parece ser un puesto de cazadores. 
Y a partir de aquí comienza una ascensión continua hacia el vértice geodésico del Palo, abriéndonos paso de forma intuitiva por restos de sendas de cabra que aparecen y desaparecen de forma intermitente, pasando junto a ruinas de viejos corrales, alguna que otra dolina, algún majuelo aislado aquí y allá, mientras progresamos a través de un canchal relativamente asequible, pues no es ni mucho menos, de los mas afilados y agrestes que alberga el macizo de Líbar. 
En nuestra ascensión, llega un momento que la cumbre queda unos 100 m a nuestra derecha, ya que la superficie que rodea al vértice geodésico si es bastante mas accidentada, aunque asequible si se camina con paciencia y prudencia, hasta el punto de que en pocos minutos nos reunimos todo el grupo para disfrutar de un relajado almuerzo de hermandad Araca & pasos Largos, alrededor del vértice geodésico, donde aún permanece la placa que colocó la Asociación Senderista Pasos Largos en una magnífica iniciativa llevada a cabo por el mítico Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda” (en la imágen de abajo);
al igual que se hizo en el Ventana, Alcojona y otras cumbres emblemáticas de la serranía desprovistas de placa identificativas anteriormente.
Desde la cumbre del Palo las vistas 360º alrededor son sencillamente, espectaculares, entre los hitos mas importantes podemos contemplar: 
Al sur tenemos la agreste cumbre del Martín Gil ( sierra Blanquilla) y parte de la sierra de Los Pinos.
Al SE (imágen de arriba): el trayecto del valle del Guadiaro que va de Cortes de la Frontera hacia Las Buitreras, las siluetas de Los Reales, Crestellina y el cerro de Las Chapas formando una media luna, al igual que el hacho de Saucín. Al SO tenemos la sierra de Los Pinos y Salamadre; 
Al Oeste (imágen de arriba)el Navazo Alto de Villaluenga y la sierra del Endrinal,y el San Cristóbal. 
Al NO (imágen de arriba):Las Grajas, tapando al Lagarín, el cerro Malaver y OLvera a su derecha, por encima del Mojón Alto; al Norte, todo lo que llevamos andado con el Tunio al fondo y por encima el cerro Ventanay a su izquierda El Terril. Al Noroeste: Las localidades de Arriate y Ronda por encima de la cual vemos el cancho de la Pepa, puerto del Viento y Peineta de Sierra Hidalga y al este: la sierra de Las Nieves, por encima del Conio y la sierra del Oreganal, al otro lado del valle del Guadiaro.
Comenzamos el descenso en dirección S hacia el puerto del Gastor, ubicado entre El Palo y el Martín Gil, por un prolongado canchal que nos recuerda a la prolongada bajada del Reloj hacia la charca Verde, aunque en este caso, ésta bajada es mas corta y menos empinada, de hecho, conforme vamos llegando al puerto, se va suavizando.
En nuestra bajada disfrutamos de bonitas vistas de Villaluenga del Rosario a los pies del Navazo Alto al OESTE, al ESTE tenemos el Valle del Guadiaro y al sur la imponente silueta del Martín Gil, que se antoja un cerro duro de subir, al igual que el desafiante peñón de Líbar cuya cumbre asoma a su derecha. 
Al llegar al puerto del Gastor, donde se encuentra la Linde del Cordel de los Tres términos: Jimera, Villaluenga y Cortes. Descendimos hacia nuestra derecha, OESTE, siguiendo los restos de un antiguo sendero que discurre a la izquierda de la valla de piedra que iremos llevando a nuestra derecha, tal y como vamos descendiendo, mientras que a cada paso nos vamos aproximando a Los Llanos de Líbar, teniendo frente a nosotros el puerto del Correo, paso natural entre Villaluenga y esta zona de la serranía de Ronda.
Tal y como nos vamos acercando a Los Llanos de Líbar, la inercia natural es salir en línea recta hacia Los Llanos, sin embargo, poco antes de llegar a Los Llanos, antes de abandonar el bosquete de encinas y quejigos por el que venimos descendiendo, lo suyo es comenzar a girar hacia la derecha, virando en dirección O-NO, de manera que ahora vamos caminando en paralelo a la base del palo que llevamos a nuestra derecha y Los Llanos a nuestra izquierda. 
De lo contrario, hubiéramos salido muy cerca del cortijo del Correo, cuyo propietario tiene muy malas pulgas, ya que para llegar a los Llanos habría, que pasar por su finca. De este modo, no es necesario, siguiendo este difuminado sendero y a veces campo través, pero siguiendo una trayectoria muy intuitiva, se llega a un paso abierto en una valla, tras la cual giramos 90º a nuestra izquierda, ahora si, de forma directa hacia Los Llanos, a los que venimos a salir unos 200 m mas allá por una angarilla;
directamente al camino de Los Llanos, teóricamente público, de hecho por allí discurre el GR.E-7 Tarifa-Atenas y por él se realizan varias carrereas de montaña al cabo del año, como la que tuvo lugar aquella misma mañana. 
El caso es que vinimos a salir a la altura de la Laguna que se forma en lo que se conoce como Fuente de Líbar, clásico abrevadero para el ganado de la zona, no perdimos la ocasión para visitarla con el telón de fonfo del Palo, del que acabábamos de descender a nuestra espalda.
Desde allí retomamos el camino de Los Llanos, en dirección N, llegando en escasos minutos a los coches que ya veíamos aparcados al fondo, junto al cortijo, donde habíamos empezado la ruta unas seis horas y media antes. Pues comenzamos poco después de las 10.00 y finalizamos antes de las 17.00 pm
De allí nos fuimos la mayoría a tomar la cerveza de despedida en la venta de la Cueva del Gato y por último un grupo minoritario de allí nos fuimos a la asociación de vecinos del Barrio de San Francisco donde esa misma tarde se celebró la 2ª Junta Directiva de la Temporada.

IV Travesía Costa Tropical, Itrabo-Sierra de Los Guájares



Ruta: IV Travesía Costa Tropical, Itrabo-Sierra de Los Guajares (versión circular de coleccionistas)
Hora y punto de encuentro: 7.00 am, Colegio Miguel de Cervantes
Entorno: Sierra del Chaparral, al norte de la localidad de Molvízar.
Pueblos de referencia: Molvízar (comarca Costa Tropical).
Cómo llegar al punto de encuentro: lo mas fácil es tomar la antigua nacional N-323, Motril-Granada, antes de llegar a Motril, entramos en una gran rotonda y cogemos el desvío que nos indica Lobres y/o Molvízar. A los 100 m atravesamos el rio Guadalfeo por un puente, 500 m más adelante dejamos a la derecha el desvío a Lobres y seguimos por la carretera en dirección a Molvízar e Itrabo. 
A los 4 km aproximadamente del cruce de Lobres dejamos la gasolinera de Molvízar a nuestra izquierda y 100 m más adelante tenemos la primera entrada a Molvizar. Lo suyo es aparcar a la entrada del pueblo, porque sus calles son tortuosas y muy empinadas, resultando complicado maniobrar con el coche si nos metemos en un embudo, por lo que lo mejor es continuar andando.
Distancia aprox.  19,5 km
Desnivel acumuladosubida 1.270 m
Punto de partida y final: Colegio Miguel de Cervantes (220 msnm).
Punto mas elevado:cruce de Jurite (1.035 msnm)
Tiempo aprox. 7 horas
Nivel dificultad:Medio-Alto
Tipo suelo: 80% sendero y 20% pista y calles de Molvízar.
Tipo de recorrido: Circular con forma de manzana, siendo el rabo el ramal lineal de inicio y final. El tramo circular se hizo en sentido inverso a las agujas del reloj.
Mapa: IGN Molvízar (1.055-II)
Participantes:
Unos 40 participantes en su mayoría miembros del club el Sendero de Motril, siendo el segundo grupo mas numeroso el de Santopítar de Málaga, por parte de Pasos Largos, fuimos Vicky y yo.
Fecha y meteorología: Domingo,  29 de septiembre de 2013. Tras un sábado lluvioso el campo amanecía con el agradable olor a tierra humeda y la mayor parte del día con cielos muy cubiertos e incluso algún que otro negro nubarrón, que no llegó a descargar, realizando casi toda la ruta a la sombra de esas nubes con una temperatura muy agradable, que ayudo bastante a mitigar el esfuerzo de esos 1.200 m de desnivel.
A tener en cuenta:
1º) Se trata de la versión circular del sendero Sierra del Chaparral, perfectamente señalizado, con forma de “Y”, de manera que el ramal de la derecha llega hasta el Mirador de la Vega Tropical y el de la izquierda al Nacimiento y Mirador de Las Minas. En este caso nosotros unimos los dos extremos recorriendo la parte alta de la sierra del Chaparral, con unos senderos preciosos y muy aéreos no aptos para personas con vértigo en algunos puntos. No obstante, según el mapa IGN, Molvízar (1.055-II), la sierra delk Chaparral, quedaría un poco mas al oeste del lugar por donde discurre la ruta que mas bien sería la sierra de Los Guájares.
2º) Si bien la ruta no tiene ninguna dificultad técnica, sus 1.270 m de desnivel acumulado de ascensión, requieren estar en un buen estado de forma física y bien acostumbrado a rutas de montaña. Sobre todo si es un día caluroso donde el sol pega de plano, porque laa mayor parte del tiempo discurre por la vertiente sur de la sierra con tramos de bastante solana, en tal caso habría que llevar al menos 3 litros de agua por persona.
3º) Conviene llevar el track o venir documentado con mapas de la zona, porque hay varios cruces de sendero que pueden llevar a confusión. 
1ª parte: de Molvízar al mirador de la Vega Tropical:
Una vez reunidos todos en el Colegio Miguel de Cervantes, entregadas las bolsas de regalo con una preciosa camiseta turquesa con el logo del evento y desayunados en el aula que se acondicionó para el evento. Nuestro amigo Paco Béjar, nos daba una breve charla introductoria micrófono en mano, haciendo una breve descripción del itinerario, recordando puntos de avituallamiento y arengando a la tropa, que rápidamente se ponía en movimiento atravesando numerosas calles de Molvízar que aún dormía en la oscuridad previa al amanecer, las farolas iluminaban las solitarias esquinas y algunos gatos y perros callejeros nos miraban con curiosidad, mientras caminábamos con sonido de botas y bastones, sin elevar demasiado la voz. Antes de darnos cuenta ya comenzábamos a ganar altura por el sendero que discurre en paralelo por el barranco del Pueblo o del Lugar, que a lo largo de éste primer tramo de subida llevamos a nuestra derecha.
El grupo avanzaba a un ritmo cómodo frontal en ristre, mientras las primeras luces del día comenzaban a despuntar, el sendero comenzaba a zigzaguear de vez en cuando, especialmente desde el momento en que pasábamos junto a una alberca. A ambos lados del sendero se intuía la presencia de huertos abancalados  donde crecen almendros, aguacates y otros frutales y conforme el día clareaba ya comenzábamos a distinguir los primeros tajos de la sierra del Chaparral, hacia la que nos íbamos aproximando.
En un momento determinado la senda se aleja del barranco, que siempre llevamos a nuestra derecha y comenzamos a remontar la Loma de Los Pinillos, pasando junto a una pequeña fuente, que también se aprovecha para el riego de las huertas colindantes que ya van quedando atrás y ahora comenzamos a adentrarnos en una zona de roquedales, a partir de esta zona, nuestro sendero pasa a denominarse senda de Minchar y antes de darnos cuenta llegamos al cruce de sendero, donde se forma esa especie de “Y” que forma el sendero de la sierra del Chaparral, que parte de la zona norte de Molvízar por donde hemos venido.
Los organizadores tuvieron a bien realizar el tramo circular en sentido inverso al de las agujas del reloj, por lo que tomamos el ramal de la derecha (predominantemente ESTE, de momento). Llegados a este punto el día comenzaba a despuntar y la presencia de las nubes, que a la postre se convertirían en nuestras mejores aliadas para mitigar el esfuerzo en la ascensión, comenzaban a cubrir todo el cielo sobre nosotros. A partir de aquí, casi toda la ruta discurre por una magnífica red de senderos que se construyó a principios de siglo XX para repoblar esta sierra, magnífico proyecto mediante el cual se consiguió que durante muchas décadas esta sierra albergara uno de los pinares mas espectaculares de la provincia de Granada, hasta que un terrible incendio que comenzó en Itrabo, arrasó toda la sierra en 2002, arrastrado por los vientos de poniente, que incluso llegó a causar la muerte de un hombre que acudió a salvar a su padre en su 4x4 a través de las pistas por donde pasa parte de esta ruta. Al comienzo de la jornada, Paco Béjar nos recordaba que la Delegación de Medio Ambiente de Granada, ha dado luz verde recientemente a u nuevo proyecto de reforestación que a juzgar por el magnífico estado de conservación de la red de senderos y los muros y contrafuertes que los sostienen, hace pensar en que el proyecto podría llevarse a muy buen término.
Mientras tanto, la presencia de abruptos tajos en las proximidades del sendero le van aportando cada vez mayor belleza agreste al paisaje. Unos 20 minutos después el sendero desembocaba en la pista que faldea la cuesta de la caída, donde ya nos esperaba el coche de apoyo y protección civil, donde se nos proporcionaban frutas y bebidas isotónicas. 
Unos 10 minutos de pausa, reagrupamiento y avituallamiento, para que la serpiente de color, predominantemente turquesa y de amarillo por el peto fosforito de los guías, se volviera a poner en movimiento por un ramal de sendero que partía desde allí mismo y que pasa a los pies de los impresionantes tajos que tenemos ante nosotros, cuya base vamos faldeando. 
Un kilómetro y medio después el sendero vuelve a pasar muy cerca de la pista, que ha ido quedando montaña abajo a nuestra derecha, y de repente, nos adentramos en un ramal de sendero que comienza a describir amplios zig-zags, tomando un pequeño ramal a la derecha que nos lleva al mirador de la Vega Tropical, donde hicimos una segunda parada técnica. 
Que marca el extremo oriental del sendero anunciado como “Sierra del Chaparral” y que proponen como punto de retorno sobre nuestros pasos, ciertamente lo visto hasta aquí bien merece la pena, pero, lo mejor está por llegar.
2ª parte: por la parte alta de Los Guajares:
Después de disfrutar de unas magníficas vistas del tramo de costa que va de Salobreña al puerto de Almuñecar  y mas allá con la desembocadura del Guadalfeo y todas las extensiones de huertas, invernaderos y paisaje de monte Mediterráneo a nuestros pies, retomamos el sendero, que a partir de aquí se convierte en una sucesión de zig-zags, predominantemente norte, en dirección hacia los impresionantes tajos y peñones que tenemos ante nosotros, mientras una vocecilla nerviosa pregunta entre risas “¿hasta allí arriba no habrá que subir, no?”.   
Y la pregunta es razonable, pues parece imposible que el sendero pueda continuar subiendo por un terreno cada vez mas escarpado, pero eh ahí, que empezamos a quedarnos boquiabiertos con el ingenio y la habilidad de la gente de antaño, para construir un sendero, que en su día debió ser una labor ciclópea y que cien años mas tarde, no deja de causarnos gran admiración, respeto y por supuesto agradecimiento. A quienes lo construyeron entonces y a quienes lo mantienen ahora, pues sin un concienzudo trabajo de desbroce y mantenimiento sería imposible que el sendero tuviera el impecable aspecto que presenta en la actualidad.
El esfuerzo de la ascensión, quedaba mitigado por la espectacularidad del paisaje y la impresionante caída que teníamos a la izquierda, caminando en muchos tramos al filo de vertiginosos tajos ó al borde de empinadísimas laderas, por donde una caída podría tener fatales consecuencias. No obstante, el sendero tiene un metro de ancho aproximadamente y se encuentra en tan buen estado, que uno puede caminar tranquilamente, a poco que se tenga un mínimo de precaución. Así que a buen ritmo llegábamos arriba, con una única pausa obligada por una chica que tuvo un pequeño bajón a media subida y que gracias a la labor solidaria de varios compañeros y los guías de cola, además de un enorme coraje, pudo continuar, llegando a un collado mágico, que queda a poca distancia del pico Columba, mítica atalaya que en tiempos de ocupación musulmana, estaba coronada por un torreón  de vigilancia, que hacía las veces de centro de palomas mensajeras, para mantener una fluida comunicación entre la Alhamabra, el corredor del valle del Lecrín, el valle de Los Guajares y Salobreña, cuyo peñón rematado por la fortaleza árabe se encontraba completamente rodeado por el agua del mar en aquella época. Como testimonio de aquel torreón quedan sus cimientos en la misma cumbre del pico Columba, cuya localización resulta un tanto confusa desde la perspectiva del sendero, al contrario que ocurre visto desde el río Guadalfeo, llegando a Vélez de Benaudalla, pues su cara ESTE es una pirámide espectacular. 
En cualquier caso, superado el mencionado collado, ya empezábamos a dejar atrás la zona de crestería donde se encuentra el pico Columba, mientras que caminamos en ocasiones, por la divisoria de aguas de la sierra, que coincide con el límite de los términos municipales de Molvízar al sur, a nuestra izquierda, y al norte a nuestra derecha, la zona de Los Güajares, que ocupa el norte de la comarca de la Costa Tropical Granadina. Limitando con los municipios de Albuñuelas, El Valle , El Pinar, Vélez de Benaudalla, Molvízar, Lobres y Lentegí.
Guájar Faragüit, Guájar Fondón y Guájar Alto fueron tres municipios independientes hasta que,  se fusionaron en uno solo llamado Los Guájares, recayendo la capitalidad municipal en el núcleo faragüilero. 
Tal y como podíamos observar desde allí arriba, el valle de Los Guájares constituye todavía un enclave natural y paisajístico privilegiado, de hecho la vertiente norte de la sierra a cuya divisoria de agua teníamos acceso en algunos momentos, como suele ser habitual en la mayoría de las sierras litorales es mucho mas verde y frondosa en su zona de umbría, aumentando la sensación de espesa vegetación en todo el valle de Los Guajares, aún mas por laa oscuridad de los nubarrones que por momento se cernían sobre nosotros, aaunque lo suficientemente altos, como para no impedirnos disfrutar de tan magníficas vistas 360º alrededor.
Esta maravilla de sendero, que sin duda alguna es de los mas bonitos y mejor conservados que he pateado en mucho tiempo, discurre cerca de la divisoria de aguas, pero la mayor parte del tiempo, se deja caer ligeramente hacia la vertiente sur o litoral (en este caso).
Unos 500 m mas allá de una pronunciada curva del sendero, que pasa por lo alto de un imponente tajo, regalándonos una de las imágenes mas espectaculares de la ruta, llegábamos a un segundo collado, donde se hacía otra parada de reagrupamiento, tras la cual dejábamos momentáneamente atrás los tajos, para retomar la divisoria de aguas, pero esta vez por un perfil mucho mas alomado; atravesando una extensión de terreno tapizado por matorral bajo de espartos, aulagas y romeros, que comenzaba a ser colonizado por esperanzadoras manchas de pino, afrontando un pequeño tramo escalonado, nos íbamos acercando a una de las zonas mas altas de la sierra caminando por la misma divisoria, con preciosas vistas al valle de Los Guajares a nuestra derecha, mientras que al fondo ya veíamos el antiguo cortijo junto al cruce de Jurite donde ya nos esperaba de nuevo el coche de apoyo y el de protección civil, para facilitarnos el siguiente avituallamiento, que esta vez engullimos con mayor avidez, pues el cuerpo empezaba a demandar gasolina, no sólo líquida, sino sólida.
3ª parte: del cruce de Jurite a Molvízar por el mirador de Las Minas y el Nacimiento:
Finalizado el generoso avituallamiento, recreándonos con vistas del tajo de Los Vados y parte de Vélez de Benaudalla al ESTE, e incluso Órgiva y parte de las Alpujarras al NE (Sierra Nevada, se encontraba cubierta de nubes). Al norte el valle de Los Guajares y al oeste el Peñón de Itrabo y parte del cordal Peña Escrita-Navachica, reemprendíamos la marcha, con perfil que a partir de aquí sería descendente la mayor parte del trayecto hasta el final del itinerario, tomando el ramal de pista que desde allí sale dirección SO con vistas al litoral, presidido en todo momento por Salobreña, que es el principal hito geográfico de esta ruta al sur, por encima de Molvízar, que también se deja ver en mayor o menos medida, según los tajos y laderas que se interponen en nuestra trayectoria. 
La pista resultaba muy cómoda, abriéndose paso entre bancales, cultivados con viñedos a nuestro alrededor en una zona conocida como El Minchar, tampoco faltaban chumberas y las flores amarillas de la altabaca, como grandes protagonista de la flora silvestre en esta travesía. 
Un kilómetro y medio después la pista se transforma en sendero, sin perder su trayectoria predominantemente O-SO, cuando el sendero comienza a descender hacia un pequeño pinar con unos espectaculares tajos, nos lleva a caballo entre los términos municipales de Itrabo (a nuestra derecha) y Molvízar (a nuestra izquierda), hasta que gira claramente a la izquierda, ESTE, iniciando una sucesión de zig-zags que en pocos minutos nos sitúa en una pista conocida antiguamente como camino del Tesoro, donde volvíamos a encontrarnos de nuevo con el coche de la organización y el de protección Civil, para proporcionarnos el último avituallamiento, hasta nuestra llegada a Molvízar por cuyo término municipal volvíamos a caminar. 
A penas habíamos tocado la pista para aprovechar el tercer y último avituallamiento, nos adentrábamos en un sendero, que aunque en principio se mantenía en paralelo a la pista, poco a poco se iba alejando de la misma, comenzando a rodear la loma de las Minas, que quedaban a nuestra izquierda, mientras que a la derecha, allí abajo, disfrutábamos de unas vistas privilegiadas sobre la localidad de Molvízar, que se antojaba ya muy próxima. Sin embargo, el sendero volvía a faldear una espectacular sucesión de tajos, dignos de un paisaje pirenáico, en contraste con el suave perfil de la colina sobre la que se asienta Molvízar. En un momento dado el espectacular sendero, realizado con el mismo esmero que el de la parte alta de la sierra y mantenido con la misma eficacia y dedicación que los anteriores (desde aquí felicitamos al Ayuntamiento y a todas las personas que han participado en esta magnífica labor),
pasábamos junto a una especie de balcón semicircular presidido por lo que nos pareció un joven ciprés, desde donde obteníamos vistas sobre el recién nacido arroyo del Pueblo o del Lugar.
Al otro lado del barranco, queda dibujado perfectamente la prolongación del sendero por el que mas tarde caminaremos, una vez mas faldeando los tajos. 
Pero conforme nos acercamos a la confluencia  con el barranco, vuelve a surgir la pregunta de cómo salvará el sendero la hondonada que tenemos ante nosotros, sin embargo, el sendero diseñado con la sabiduría y el ingenio de los hombres de antaño, se orienta sabiamente hacia el nacimiento de Molvízar, que a juzgar por la fuente que allí nos encontramos y la frondosidad de la ribera donde predominan los eucaliptos, envolviéndonos momentáneamente en un paisaje casi selvático, debe contar con magníficos acuíferos de los que durante décadas brotaba un agua riquísima que venían a recoger en cantaros y botijos los hombres y las mujeres del pueblo a las que se les dedicó una canción muy popular en Molvízar, si bien habría que recordar que los eucaliptos son los árboles menos recomendables para tener cerca de una fuente o nacimiento, por la cantidad de agua que son capaces de absorber. 
Cruzamos la frondosa ribera del recién nacido arroyo del Pueblo o del Lugar y continuamos por el sendero que flanquea las impresionantes paredes que llevamos a nuestra izquierda, mientras que la caída del valle va quedando a nuestra derecha, pasamos por un pasillo rocoso;
que es una de las estampas mas curiosas de este tramo, donde nos seguimos recreando con los elaboradísimos muretes de sillares de piedra que han permitido que la senda se mantenga durante largos tramos, casi perfectamente horizontal, sobre una misma curva de desnivel. 
A penas un kilómetro después el tramo de los tajos finaliza, regresando al cruce de sendero al que habíamos llegado por la mañana, completando de este modo el tramo circular  y repitiendo desde aquí el tramo lineal que ahora recorríamos en sentido contrario, es decir, en sentido descendente y hacia el pueblo de Molvízar,  donde llegábamos minutos después directamente a la casa Museo de la Compañía;
recientemente inaugurada, todo un Museo etnográfico, que bien merece la pena visitar, donde una guía local nos hablo de la historia, usos y costumbres del lugar. 
Finalizada la charla, reemprendimos la marcha por las calles del pueblo hasta regresar al colegio Miguel de Cervantes, con todas las duchas y vestuarios a nuestra disposición y el aula que por la mañana se había acondicionado para el desayuno y la entrega de bolsas y dorsales, con las mesas y sillas, perfectamente preparadas para darnos de almorzar y la posterior entrega de premios y sorteo, que al igual que todas y cada una de las pausas y avituallamientos, se llevó a cabo con exquisita puntualidad suiza, teniendo como Maestro de ceremonia a Paco béjar, poniéndole por nuestra parte una nota de sobresaliente a él y a toda la organización y dándole nuestra mas sincera enhorabuena a todos los guías, gente del Ayuntamiento y Protección Civil. Porque desde el punto de vista organizativo fue perfecta y el trazado de la travesía sencillamente espectacular, gracias a vuestra labor disfrutamos de una de las mejores travesías de lo que va de año.
Una semana mas tarde, concretamente el sábado 5 de octubre de 2013, con una temperatura mas calurosa y un cielo bastante mas despejado, volvíamos a realizar la misma ruta un grupo compuesto por. Teresa "La Doctora Quinn", La Insaciable Vicky, La Gacela de la Selva Negra, Paco Jaime "El Marqués de Cáceres", el Doctor Leal,  El padre carras, El Elfo de la Malagueta, el Caimán de Puente genil, el Duendecillo de Sierra Horconera, El Comandante, el Cartógrafo de su Majestad y un nutrido grupo de discípulo/as suyos de distintas asociaciones como SEnda Verde de Alhaurín de la Torre.
En esta ocasión para Vicky y un servidor, que habíamos repetido la misma ruta el domingo anterior, el principàl aliciente, además de realizarla con lo amigos que pudieron venir en esta 2ª ocasión fué el hecho de que al llegar al cruce de Jurite, completamos el kilómetro y medio hasta alcanzar el vértice geodésico, que si bien queda dentro de un chalet, de hecho éste último kilómetro y medio se realiza por una pista bastante insulsa que discurre por lo alto de una loma, nos sorprende con un pino achaparrado muy castigado por los vientos;
hay que recordar que avanzamos por la divisoria de aguas de la sierra, aunque aquí sea mas alomada;
el pequeño bosque de castaños que se encuentra junto al vértice geodésico, donde estuvimos almorzando o el curioso dolmen que ha montado el propietario de la finca donde se encuentra el vértice geodésico de La Guindalera. 
Por cierto que a pocos metros del mismo venía el ramal de pista por donde discurre el PR.A que viene de Ítrabo y que en este punto coincide con el tramo mas alto de la ruta de las Minas y Jurite-Molvízar, perfectamente trazada sobre dos mapas topográficos en distintos puntos del recorrido.
A pesar de lo heterogeneo del grupo la ruta se realizó sin incidentes destacables, comenzando puntualmente sobre las 9.30 y estando de regreso en Molvízar poco después de las 17.30 pm donde un grupo de mujeres del pueblo nos deleitaron cantanddo a coro "la canción de las mozas de Molvízar que iban aa por aguaa a la fuente del Nacimiento" (por donde acabáabamos de pasar un rato antes), mientras una vecina salía de su casaa garraafa de agua y jarrillo en mano para darnos de beber a quienes tuviéramos sed. Mientras tanto en otro bar del pueblo uno de los nuevos compañeros nos invitaba a unaa generosa ronda de cervezas y tapas y en la terraza de fuera un antiguo Guardia Civil retirado nos recitaba de memoria toddos los pueblos y pedanía de Andalucía para asombro del respetable (riánse ustedes de la Wikipediaa). 
Por último poco antes de llegar a los coches, asistíamos al eficaz método  de recvogidas de basura y reciclaje a lo "Starky y Hush" que se practica en Molvízar, tal velocidad llevaban los dos chavales que iban en la "camioneta de recojida" que con dos mas serían capaces de recojer toda la basura de cualquier capital de provincia en un abrir y cerrar de ojos ¡que manera de trabajar, ¡que maravilla de eficacia y eficiencia en estos tiempos de crisis, vaya gente mas culta y hospitalaria, por no hablar del chaval que se nos arrancó a cantar por soleares een el bar de la casa del PSOE cuando pasábamos por allí, sin duda alguna Molvízar, capital de Andalucía ya!.